Unidad sin Orden: Milagros, Rituales y Caos en el Potosí Barroco

<em>Cerro Rico de Potosí</em> (1715). Grabado de B. Lens.
Cerro Rico de Potosí (1715). Grabado de B. Lens.

En este artículo se discuten tres hilos de la narrativa de Bartolomé de Arzáns en su Historia de la Villa Imperial de Potosí: la riqueza minera de la ciudad, las desgracias naturales y la negociación frente a estas entre ser humano y divinidad. Arzáns opta por una interpretación religiosa de los sucesos en Potosí, es decir, en función de los pecados de sus habitantes y la intercesión de Dios. Las diferencias étnicas y de poder presentados en la historia de doscientos años que cubre Arzáns son el motor de gran parte de las tragedias y conflictos constantes de la ciudad, los cuales, junto con los milagros que los reparan se vuelven los hitos de la historia del Potosí. Este vaivén entre desgracia y milagro tuvo un efecto en el paisaje de la ciudad y en las prácticas de poder teatralizadas en fiestas y ceremonias – formas de negociación que enlazan   las ideas de Giorgio Agamben sobre la liturgia como la verdadera política cristiana con los conceptos de orden y oikonomia de San Agustín.

This article discuses three threads of the narrative in Bartolomé de Arzáns’s Historia de la Villa Imperial de Potosí: the city’s mining wealth, natural disasters and, in the face of these, the negotiation between human being and the divinity. Arzáns interpretation of the events in Potosí remains religious, that is, in terms of its inhabitants’s sins and God’s intercession. In the two hundred years of history covered by Arzans, ethnic and power differences are presented as the cause of many of the constant tragedies and conflicts in the city. These in conjunction with the their restoring miracles become landmarks of Potosí’s history. The back and forth between disgrace and miracle had an effect in the landscape of the city and the power practices staged in religious festivities and ceremonies, which, in turn, constitute a negotiation interweaving Giorgio Agamben’s ideas of liturgy as the real Christian politics with St. Agustin’s concepts of order and oikonomia.